Todavía cargando el peso de lo que presenciaron.
Esto no es sólo una tragedia.
Es una herida que se propagará a través del tiempo.
A través de los recuerdos.
A través de cada momento futuro que ahora se siente incierto y pesado.
Y en el centro de todo está una madre.
Una madre que amaba.
Una madre que nutrió.
Una madre que ahora debe enfrentarse a un mundo sin los hijos que ella llevaba, criada y apreciada.
Hoy, hacemos algo simple.
Algo poderoso.
Algo necesario.
Rezamos.
No porque lo arregle todo.
Pero porque nos conecta con algo más grande que el dolor.
Porque a veces, la oración es lo único que tenemos cuando todo lo demás se siente roto.
Así que oremos, juntos, en silencio, sinceramente.
Una oración por Shaneiqua Elkins y los sobrevivientes
Dios,
Venimos a Ti con corazones que están pesados más allá de las palabras.
No tenemos las respuestas.
No entendemos este tipo de dolor.
Pero sabemos que lo ves.
Sabemos que Tú lo sientes.
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