Parecía… más pequeño.
No físicamente.
Sino interiormente.
Se acercó con cautela.
—¿Alguna vez me amaste? —
Respondí sin dudar.
—Sí. —
Tragó saliva.
—Entonces, ¿por qué sientes que querías destruirme? —
Sostuve su mirada.
Firme.
Clara.
Segura.
Parecía… más pequeño.
No físicamente.
Sino interiormente.
Se acercó con cautela.
—¿Alguna vez me amaste? —
Respondí sin dudar.
—Sí. —
Tragó saliva.
—Entonces, ¿por qué sientes que querías destruirme? —
Sostuve su mirada.
Firme.
Clara.
Segura.
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