“Esto no tiene sentido”, insistió una tarde. “Nuestras cifras eran estables hace solo un mes”.
Tessa, quien estaba segura de que sus conexiones familiares lo resolverían todo, comenzó a notar que incluso la empresa de su padre parecía reacia a profundizar la colaboración.
Rowan se frotó la frente.
“Tiene que haber una razón”.
Margaret finalmente golpeó la mesa con la mano.
“La gala benéfica del Grupo Valmont es la semana que viene”, dijo. “Sus líderes controlan la mitad de las redes de inversión de la Costa Oeste. Si conseguimos su apoyo, todo se recuperará.”
Tessa volvió a sonreír.
“Déjame las presentaciones.”
La Gala
El salón de baile del Valmont Grand Hotel resplandecía de luz la noche de la gala benéfica; sus altos techos reflejaban candelabros dorados mientras los músicos tocaban suavemente cerca del escenario.
Líderes empresariales, filántropos y figuras políticas
La sala se llenó de la tranquila confianza propia de quienes están acostumbrados a la influencia.
Margaret, Rowan y Tessa llegaron juntos.
Margaret examinó la lista de invitados con interés.
“La presidenta de Valmont Global estará aquí esta noche”, dijo. “Nadie la ha visto en persona en años”.
Tessa se ajustó el collar en el cuello.
“Entonces esta noche será memorable”.
De repente, las luces se atenuaron.
Un solo foco iluminó la parte superior de la gran escalera.
El anfitrión dio un paso al frente.
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