Editor

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Volví al pueblo para humillar a mis padres por echarme embarazada, pero la muchacha que abrió la puerta tenía mi misma cara. Y antes de que yo pudiera hablar, ella se aferró a la mano de mi madre y dijo algo que me hizo olvidar hasta por qué había vuelto. Tenía quince años cuando mi papá me sacó de la casa bajo la lluvia.

La muchacha no se movió. No soltó la mano de mi madre. …y soltó una frase que me dejó helada en la puerta de esa casa: —¿Por qué me dejaste?…

Temblando, me acerqué y pregunté:

—Maya… ¿qué pasó? Ella levantó la vista despacio. Por un segundo, no supe si me había reconocido o si simplemente estaba demasiado cansada para reaccionar. Sus ojos se posaron en…
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