El niño pobre que prometió: “Cuando sea rico me casaré contigo” a la niña negra que le dio de comer — Años después regresó

El niño pobre que prometió: “Cuando sea rico me casaré contigo” a la niña negra que le dio de comer — Años después regresó

Y ordenó a su asistente que preparara un viaje.

—¿A dónde va, señor Torres? —preguntó ella.

Alejandro respondió sin levantar la vista de la ventana.

—Al sur de la ciudad.

A donde todo empezó.

El coche negro avanzó lentamente por calles que Alejandro no había visto en más de veinte años.

El sur de Guadalajara había cambiado.

Algunas zonas estaban más modernas.

Otras seguían exactamente igual.

Pequeñas tiendas.

Casas viejas.

Puestos de comida en las esquinas.

Pero cuando el auto se detuvo frente a la Escuela Primaria Benito Juárez, Alejandro sintió que el tiempo se había detenido.

El portón azul seguía allí.

La cerca metálica también.

El mismo lugar donde, un día, un niño hambriento había esperado detrás de una reja.

Alejandro bajó del coche.

El chofer quiso acompañarlo.

—Espere aquí —dijo Alejandro.

Caminó lentamente hacia la cerca.

Podía imaginarlo perfectamente.

Un niño flaco.

Ropa gastada.

El estómago vacío.

Y una niña que, sin conocerlo, había decidido compartir lo poco que tenía.

Alejandro cerró los ojos.

Y por un momento volvió a tener nueve años.

—¿Está buscando a alguien?

La voz lo sacó de sus pensamientos.

Alejandro se giró.

Una mujer mayor estaba barriendo la entrada de la escuela.

Probablemente la conserje.

—Estudié aquí hace muchos años —dijo Alejandro.

La mujer sonrió.

—Muchos dicen lo mismo cuando regresan.

Alejandro dudó un momento.

Luego preguntó:

—¿Recuerda a una niña llamada Mariana López?

La mujer frunció el ceño.

—Ese nombre es muy común…

Alejandro asintió.

Ya había escuchado eso demasiadas veces.

Estaba a punto de despedirse cuando la mujer volvió a hablar.

—Pero… espere.

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