PARTE 2
A la mañana siguiente, la ausencia de Marisol comenzó a llamar la atención.
Doña Ángela explicó que la joven había decidido irse sin previo aviso.
Sin embargo, no todos estaban convencidos.
El inspector Ramiro Ortega llegó a la hacienda para hacer algunas preguntas.
—Solo quiero asegurarme de que todo esté en orden —dijo con calma.
Doña Ángela mantuvo la compostura:
—Se fue por voluntad propia.
El inspector observó la casa con atención, pero no encontró nada fuera de lugar.
Aun así, algo no terminaba de encajar.
Mientras tanto, Mateo pasaba largos momentos cerca de la puerta del sótano.
Escuchaba.
Observaba.
Y cada día, sin que nadie lo notara, llevaba pequeños trozos de comida hacia una rejilla en el jardín.
Era su pequeño secreto.
Una tarde, mientras el inspector se despedía, Mateo mostró un dibujo.
En él aparecía una figura dentro de un espacio cerrado… y otra figura pequeña dejando comida cerca.
Doña Ángela reaccionó rápido y guardó el papel.
—Es solo un dibujo de niño —dijo, intentando restarle importancia.
Pero el inspector no lo olvidó.
Había algo más en esa historia.
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