Desde el primer momento, María y Julián habían querido hacerlo todo bien. Cuando supieron que esperaban a su primer hijo, comenzaron a prepararse con una dedicación casi obsesiva. Leían libros sobre crianza, asistían a cursos para padres primerizos y seguían listas detalladas de todo lo necesario.
El apartamento fue transformado por completo: enchufes cubiertos, esquinas protegidas y objetos innecesarios retirados. Estaban convencidos de que, con prevención y cuidado, podrían evitar cualquier peligro.
Un bebé tranquilo y los primeros meses sin sobresaltos
El nacimiento de Tomás pareció confirmar que todo marchaba perfecto. Era un bebé tranquilo, dormía bien, lloraba poco y se calmaba con facilidad. Los primeros meses transcurrieron sin sobresaltos y, poco a poco, los padres comenzaron a pensar que simplemente habían tenido suerte.
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