Desalojada de su casa antes del invierno, construyó una choza de barro por tan solo 10 zlotys.

Desalojada de su casa antes del invierno, construyó una choza de barro por tan solo 10 zlotys.

Y en una llanura desolada donde no había nada, permanecía una pequeña casa, emergiendo de la tierra, construida con diez guirnaldas de flores, dos manos agrietadas y una tenacidad más fuerte que el invierno.

Aquella no era una casa cualquiera.

Era la prueba de que a veces, cuando te lo quitan todo, te queda algo que nadie puede comprar.

El poder de no irse jamás.

Next »
Next »
back to top