Cuando una familia anónima se convierte en un símbolo
Gracias al trabajo de Sarah y al testimonio de uno de los descendientes de Ruth, la fotografía finalmente está saliendo del olvido. Se ha convertido en la pieza central de la exposición “La familia Washington: Supervivencia, Reconstrucción, Resignación”, un verdadero testimonio de la memoria colectiva afroamericana.
Este retrato de 1872 ya no es solo la imagen de una familia posando con sus mejores galas. Da testimonio de que, tras la abolición de la esclavitud, hombres, mujeres y niños recuperaron el derecho a ser reconocidos como una verdadera familia, unida, digna y equilibrada a pesar de sus cicatrices.
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