Le cedí mi asiento a una anciana en el minibús, y ella me susurró: «Si tu marido te regala un collar, mételo en agua». Esa misma noche descubrí que el regalo no era amor, sino una maldición.
PARTE 1 “Si tu marido te regala un collar, mételo en agua antes de usarlo.” La mujer me lo dijo en un minibús lleno de gente, como si me conociera…









